
Siempre he sido muy cobarde a este respecto. En los momentos previos a una situación de enfrentamiento, no necesariamente físico. Me ha podido el nerviosismo, la excitación provocada por la adrenalina fluyendo por el torrente sanguíneo me ha hecho temblar las piernas, acelerar el pulso. Mi imaginación nunca ha sido un aliado en ese sentido. Planteándome las posibilidades a priori del momento crítico suelo barajar y sopesar las posibilidades, incluso en lo que a conversaciones se refiere. Esto hace que salte como un resorte cuando se produce una frase, a menudo sin controlar la repercusión. Del mismo modo agota energías en hacer previsiones de acontecimientos que aun no han pasado y quizás incluso no lleguen. Soy previsor, tengo una actitud preventiva, soy el señor que tiene un bote de gel de baño en uso y dos guardados para no quedarme sin, de un litro o dos cada uno. Esto a veces es bueno y a veces no. Algo he aprendido que se puede aplicar así. No es más eficaz el que está preparado para todo, solo es eficiente. El eficaz es capaz de responder a cualquier cosa. McGyver dixit y.